Durante todo el trajinar de mi vida, nunca habÃa tenido una amiga o amante como Lulú… alguien que no solo no me tuviera miedo a mÃ, sino que tampoco temiera mis fantasÃas… La mayorÃa de ellas serÃan excelentes argumentos para un director de cine porno bizar. Sin embargo, Lulú –además de Luz, otra amiga que tengo que también ha escuchado alguna de esas fantasÃas- no sólo le gustaba oÃrlas de mis labios, sino también sentirlas.
Dentro de mi Lulú habÃa una mujer curiosa por probar lo que su cuerpo y placeres afines le permitieran… Un dÃa que nos encontramos en su casa, ella me hizo una curiosa pregunta (luego de las casi obligatorias pero encantadoras sesiones de besos y caricias). En medio de la naciente calentura que tenÃamos los dos, comenzamos a sincerarnos… y la pregunta fue: “¿Qué fantasÃa ha sido la más perversa y loca que jamás hayas tenido en tu vida?” Yo la miré a los ojos… besé su cuello, lo chupé lentamente y le dije al oÃdo: “Un trÃo” Ella dijo: “¿Un trÃo? ¿Y con qué? ¿O quiénes?” Todo esto me lo decÃa con una amplia sonrisa al final… y yo: “Pues… la verdad, viniendo de ti, lo harÃa con quien quisieras” Eso fue abrir la caja de Pandora, toda vez que ella sonrió maliciosamente –una sonrisa que, a propósito, me recordó a Luz… no sé porqué pero pensé en ella en ESE preciso instante- Luego de un suspiro, Lulú me miró y dijo: “Fernando, bebé… hay una parte de mà que no te he contado… y es que entre mi fantasÃa más loca está precisamente un trÃo. Igual que tú. Pero, además de eso hay algo que no te he dicho… ese trÃo de ensueño tendrÃa que ser formado por ti, por mÃ… y por un amigo muy especial.” El sonido que le dio a la palabra <
Y asà empezó todo: Lulú querÃa que Armando nos viera. Ella se sentÃa deliciosamente realizada en esos momentos, pero, querÃa más… asà que Armando entendió el mensaje y se puso a la tarea de masajear sus pechos mientras yo la besaba y la tomaba de sus caderas. Fue entonces, cuando surgió algo… Armando empezó a tomar mi miembro con su mano… Lulú entre tanto con las manos de ella buscaba mis curiosos testÃculos… esas caricias, dos caricias, se juntaron y me abalancé en mi cama… Armando se puso a mi lado izquierdo, y Lulú a mi lado derecho… ella empezó a lamerme mis testÃculos y él empezó una frenética sesión de sexo oral… Mis ojos no estaban dando crédito a lo que veÃan… Lulú bajó un poco y empezó a darme besos negros y luego a lamer. Sinceramente, yo andaba en el séptimo cielo… traté de aguantar todo lo que pude, mas ellos no daban descanso… y como me encantaba lo que hacÃa mi Lulú para activar el instinto de deseo que ella sabe que tengo, le pedà a Armando que me dejara intentar un 69. Complacido, él aceptó. Subió su cuerpo hacia donde estaba yo y empecé a devolverle el favor que me estaba haciendo. Lulú no podÃa dar crédito a lo que veÃa… y ardÃa tanto que no pudo evitar posar su mano entre las piernas e iniciar sus caricias… A mi Lulú le gustaba tanto que empezó a meter uno de sus dedos disponibles en mi ano… Se sentÃa de lo más delicioso… No podÃa comprenderlo, era… simplemente emocionante… Luego de un rato, mi Lulú metió su dedo más profundamente… yo gemÃa del gusto por esta sensación… Lulú empezó a meter otro dedo más… me decÃa: “me avisas si no quieres más, precioso”. Yo asentà y continué lo que hacÃa con Armando… él no dijo nada porque estaba obsesionado con mi joven falo… y yo dije: “¿qué te gustarÃa en este momento?”Armando sacó su boca y dijo: “Eres libre de hacer lo que quieras” y yo sonreÃ… entendà lo que significaba esa frase. Empecé a chuparlo más y más duro… al punto que parecÃa que lo necesitara, parecÃa un poseso. Mi Lulú se sorprendió gratamente y dijo: “vaya vaya, que pareces una putica preciosa… sÃ, una linda putita mamona…” Yo callaba y seguÃa. Armando decÃa: “no puedo dar crédito a semejante mamada…
¿Cómo le haces? ¿De dónde aprendiste?” Yo paré un momento y mientras lo masturbaba dije: “Tanto ver videos tiene que servir de algo ¿no?” Lulú se rió y empezó a besarme los labios… “sabes especialmente delicioso hoy mi precioso” Yo empecé a penetrar a Lulú. Luego Armando también la penetró… ella estaba en el cielo… luego de un tiempo, ambos acabamos en ella. Su moreno rostro se veÃa hermoso con ese glaseado de leche que lo rodeaba. Armando y yo lamimos su cara y cuerpo, y luego nos besamos frenéticamente. Lulú estaba completamente excitada, y empezó a masturbarnos una vez más… querÃa más y más… luego de un rato de masturbarnos, nos vinimos otra vez, pero ya en sus pechos, hermosos y duros. Luego repitió la sesión y nos mandó a los dos a limpiarla… Asà seguimos, entre dedeadas de parte y parte, mi culo ya estaba como para exhibición, el de Armando ya se veÃa acostumbrado, y mi Lulú se metÃa un consolador rojo que le regalé hace un tiempo… luego de eso, dormimos los tres… y al oÃdo, mi niña me dijo: “Gracias por todo, Fer de mi vida.” Yo sonreà y dije: “Gracias a ti. Una de mis fantasÃas más grandes, por fin la cumplÃ. Por fin.” Armando no dijo nada. Luego de un tiempo, dijo algo a Lulú que no le entendà (o que no estaba interesado en entender), y se vistió y se fue. Lulú y yo nos quedamos acariciándonos suavemente… y como ya era costumbre después de un buen polvo, algo de música suave y mi boca llena ya no sólo de promesas de placer sino de recuerdos de esa fantasÃa cumplida. Lulú me miró a los ojos y me dijo: “Eres un putito pervertido, ¿sabÃas?” Yo sonreà y dije: “No sé hasta dónde, pero me encantó. Gracias.” Lulú preguntó: “¿Quisieras que se repitiera más a menudo?” Yo dije: “Bueno. Pero tampoco de costumbre ¿eh?” Lulú dijo: “La rutina nos matarÃa. Y Armando tiene muchas cosas que hacer también.” Yo respondÃ: “Qué hermosa te ves…” Lulú me dijo: “No, tú te ves más hermoso amor.” Nos besamos, y nos dimos un dulce sueño. TenÃa que trabajar más tarde, y necesitaba energÃas. No crean, esto no terminó ahÃ… Me la pasé todo el rato soñando que Armando se venÃa en los dos y que mi Lulú y yo nos besábamos probando su leche, e incluso, soñé también que Armando nos marcaba y penetraba. Mi Lulú notaba lo excitado y duro que me ponÃa durante el sueño y me dijo al oÃdo: “¿te gustó ser puta verdad?” Yo sonreà y dije: “fue la mejor experiencia de mi vida…” Y ella, mi Lulú dijo: “Armando también me llena mi culo de leche cuando tú estás ocupado. ¿te enojarÃa saberlo?” Yo dije: “no. Lo hace tan ricamente que quiero otra vez hacerlo.” Mi Lulú me mostró su tatuaje… mi tatuaje favorito. Y me dijo: “Antes de conocerte, mi Armando me marcó con este tatuaje. Mi culo es tuyo y de él… Si te marca con ese tatuaje, no podrás sino hacerlo con chicas y con él y con quien él apruebe. ¿AceptarÃas?” Yo ya andaba como decimos en mi casa, tan pero tan arrecho que querÃa más. Y dije: “Acepto.” Mi Lulú tomó su celular y marcó a Armando. Él llegó a casa y dijo: “Quieres entonces tener mi marca, ¿verdad?” Yo asentÃ. Nos fuimos a donde un tatuador de confianza. Me puso en mi culo esa marca. Y nos dijo: “Son libres de follar con quien sea, a la hora que sea. Pero, cuando yo quiera del servicio de los dos, vienen y yo los follo. ¿Claro o no claro?” mi Lulú y yo asentimos y dijimos: “¿Nos das?” Armando sonrió y dijo: “Fer, pon tu culo.” Yo me puse y él empezó a clavarme. Se sentÃa tan delicioso… ya mi culo acostumbrado, yo simplemente gocé… Gocé como nunca, y luego, mi sueño se cumplió: el chico se vino en los dos, y nos besamos con su leche. Después de ese dÃa nuestra vida mejoró mucho. Ya no sólo follábamos en todas las posiciones imaginables, sino que incluÃamos a Armando y a alguna que otra amiga o amigo de él… y de nosotros. Un dÃa cualquiera, Armando se fue del paÃs. Y nosotros quedamos sin su placer. Pero ya no importaba, estábamos realizados. ¿QuerÃamos más? Lo conseguirÃamos en el camino. Por lo pronto, Lulú y yo fuimos felices… y más aventuras vendrÃan.
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- Publicado el día: 31 de enero de 2008
- Categorizado en: Relatos Porno,sexo anal

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