-me preguntó Andrés en su acostumbrado tono suave y comprensivo.
- No . . . no,-le dije entre suspiros mientras trataba de acostumbrarme a ese nuevo placer, al tiempo que mi cuerpo y mente lograban separar dolor de placer.
Para mí era una sensación nueva. Ciertamente; Andrés es de lo más gentil, por lo que la incomodidad que momentos previos me había parecido un dolor que no iba a poder resistir, ahora, me parecía la prueba máxima de nuestra unión y la consumación de nuestro amor: De nuestra entrega máxima.
El tipo de trabajo que desempeño, hace, que yo tenga un horario a presión, y tenga que madrugar a las cinco de la mañana, para dejar arreglando mi departamento, preparar mi desayuno, bañarme, y salir a las seis de la mañana .
Eso lo he hecho durante casi toda mi vida , desde la secundaria , universidad , y hoy en mi profesion , siempre pensé que algún mes o durante un año , podría dormir a pierna suelta, despertarme y dejar la cama, a la hora que yo quisiera, pero no, ese es mi destino , y es el que me trajo la suerte .
A continuación cuento cómo por un descuido pasé por una de las peores experiencias de mi vida.
Tengo 27 años y salgo con una chica algo más joven que yo, de 22 años. Ella es preciosa, aunque no es una modelo de playboy cualquiera querría tener algo con ella sin duda. Es castaña de pelo y bastante blanca de piel, mide en torno al metro setenta y el pelo lo tiene bastante largo, aunque sin exagerar y un flequillo bien cuidado le cae de forma muy sexi por delante de los ojos. S u boca es pequeña pero con labios carnosos y sus ojos verdes y grandes.
Una noche, tras asistir al banquete de la boda de unos amigos tuvimos que coger un taxi, pues ninguno de los dos conducíamos y para regresar a nuestras casas, nadie pudo llevarnos.