Jan
24th

Una experiencia deseada

Archivado bajo Primera vez, Relatos Porno | Publicado por admin

Nuestros nombres son Marcos y Begoña (reales pero difícilmente reconocibles), somos un matrimonio de Bilbao, rondando en los 40 y con 8 años de convivencia en común, por nuestro trabajo hemos estado varios años sin disfrutar de vacaciones con el consiguiente deterioro de la relación pero no solo ha sido eso sino que en el tema sexual, aunque nuestras relaciones siempre han sido plenamente satisfactorias, por el paso del tiempo, hemos ido queriendo añadir cosas nuevas, no siempre en el mismo camino, nos explicamos y entramos en detalles.
Marcos, 39 años, 1,76 mts, 73kg, ojos claros y entrando en canas, procuro ir al gym varias veces a la semana y extremadamente morboso con muchas fantasías sexuales.

Begoña, 34 años, 1,67mts, 52 kg, ojos castaños, melena larga y lacia con mechas, un cuerpo bien cuidado y muy proporcionado, no quedando indiferente a los ojos de los hombres a su paso, me gusta que la miren y viste de forma informal aunque sexy.

A los dos nos gusta el sexo y lo practicamos con naturalidad siempre que podemos no importándonos el lugar aunque procuramos no montar numeritos, nos gustan las playas nudistas y rara vez usamos bañador excepto en nuestro lugar de origen.

Nuestra fantasía llegó a hacerse presente siempre en nuestra cama al cabo de 4 años de vida en común, antes solo era un juego que terminó en convertirse en elemento indispensable. Esta era la de introducir a un tercero en nuestras relaciones para realizar un trío. Begoña, al principio se mostró enojada ante la proposición por lo que el tema se aparcó durante un tiempo pero que salía en la menor ocasión, siendo consentido y placentero con el paso del tiempo.

Cada vez que lo hablábamos, Begoña se mojaba cada día más, se expresaba con más naturalidad e imaginaba en voz alta todo lo que haría y sentiría estando con dos a la vez por lo que a mí me la ponía más dura que en ocasiones anteriores y recuperándome en menos espacio de tiempo por lo que, enseguida volvíamos a sacar el tema con la repetición del revolcón.

Nuestros juegos siempre eran imaginarnos como sería nuestra 1ª vez, con pormenores y deseos, ella quería que fuese fuera de nuestra zona, con alguien desconocido y lo elegiría ella pero debía ser yo el que lo montase porque es algo tímida y no se atrevía a ir a un club de intercambios, otras veces imaginaba que saldría sola y acabaría ligando con alguien, yendo ella sola (la 1ª vez) para contármelo después para así no sentirse tan violenta por estar en mi presencia y me pudiese cortar.

Cuando se convenció que no habría reproches y que era mi mayor deseo puesto que la apuesta consistía en la compra de una alhaja que la tenía prometida desde hace algún tiempo. ¡Vamos! que todo se ponía de cara y se iban a ver cumplidos mis deseos y los suyos como cómplice.

Llegamos a Lanzarote y mi único objetivo era que llegase el momento, ella se reía y me provocaba con sus comentarios sobre si lo llevaríamos a cabo, ella había perdido la apuesta y acordamos que cuando se diese la ocasión no podía echarse atrás por lo que después de tres días de estancia, eran todo nervios y deseos, no encontrábamos nada aceptable ni en el hotel ni en las discotecas, cada vez que yo lo indicaba alguno me decía algo que no le agradaba por lo que no quería forzar las cosas, pero…
El cuarto día decidimos ir a una playa (nudista), la playa de Famara y después, por la tarde seguir en nuestro peculiar juego. Estando allí nos colocamos en un nicho hecho de piedras que abundan en todo lo largo de la playa, un sitio ideal para tomar el sol, desnudos y ajenos al resto. El sol calentaba en exceso, nos dimos varios baños, juntos y por separado, por lo que la sensación de relax era fabulosa.
Al cabo de una hora y cuando estábamos en el sopor del descanso, vimos que en el nicho de al lado se instalaba un chico solo, de una edad similar a la nuestra y con un cuerpo totalmente desnudo y bronceado por completo que parecía esculpido por un escultor, hasta yo me quedé observándolo y fue cuando me volvió a la cabeza el tema objeto de nuestra fantasía, le comenté a Begoña y me dijo que también le había mirado, le pregunté: ¿que te parece? y me contestó que estaba muy bueno por lo que sin pensarlo le dije: ¿creo que es ideal para cumplir la apuesta; que dices? y para mi sorpresa me dice: ufffffffffff, está para hacerle más de un favor pero…

 

Empecé a maquinar y le propongo:¡tengo una idea!, te acercas y le pides fuego, vas así desnuda y yo voy luego y charlamos los tres, ¿que te parece? , luego soy yo el que sigue con el tema por lo que no será incómoda la situación para ti, incluso te vas al agua y así no sabes si se lo propongo o no.

 

¡Asombroso!, se levanta con un cigarrillo y se dirige directamente hacía él sin pensárselo, les oigo hablar y veo como se sonríen, hago algo de tiempo para que charlen y por fin me levanto y me acerco pidiéndole fuego yo también, charlamos y nos cuenta que es de Asturias, que ha ido solo y se encuentra aburrido después de dos días en la isla, seguimos charlando y veo como mira a Begoña, ella se relaja y se sienta sin rubor en su toalla hasta que termina el pitillo y dice que se va al agua, le digo que luego la sigo y disfrutamos los dos viendo como se contonea al bajar por la zona de cantos rodados hasta el agua, yo me quedo y charlo con nuestro recién estrenado amigo.

 

Fernando me cuenta que tiene 36 años, mide 1,85 y pesa 79kg, es moreno y no tiene una gota de grasa debido a sus muchas horas de gimnasio y se le aprecia un miembro considerable que aunque morcillón (luego me confesaría que hizo muchos esfuerzos para no empalmarse), es mucho más ancho que el mío. Me cuenta que rompió una relación de varios años poco antes de venir y que no tiene pareja.

 

Charlamos de cosas sin importancia y vemos que Begoña sube de su zambullida, está espléndida, sabe que la miramos y en vez de acercarse se va a nuestras toallas, entonces decido dar otro paso y le hablo a Fernando de Begoña, de lo ardiente que es y de nuestras fantasías sexuales y de que, al verlo, lo hemos comentado y queríamos proponerle que fuese él nuestro compañero para realizar nuestra fantasía, se queda perplejo, Fernando nos comenta que debe retirarse, y me deja su saludo a Begonia.

 

Ya se había ido y Begoña me dice que le había gustado y se lo había imaginado. Volvemos al apartamento a eso de las 17,-h y nada más entrar nos damos una ducha para quitar el salitre y la crema, procuro acariciarla y enjabonarla pero la noto algo tensa y la dejo sola, cuando nos duchamos los dos, nos acostamos para descansar un rato y poco a poco, a través de caricias, la voy excitando y volvemos a sacar el tema, esta vez con nombre é imagen viendo que ella está mucho más excitada que en ocasiones anteriores y que tiene varios orgasmos simultáneos, follamos como posesos y caemos rendidos en un sueño.

 

Son las 20,30 horas y nos despertamos con hambre, le propongo ir a picar algo y luego a alguna discoteca, mientras cenamos bebemos un buen vino de Rioja y noto que hace efecto, entre el vino, el polvo y el sol, se encuentra relajada y feliz, se ha vestido para la ocasión sin saberlo, un vestido de tirantes flojo, con un escote de vértigo por debajo, sus pechos desnudos y un tanga negro que le sienta de maravilla, con unos zapatos de medio tacón, en los postres se va al aseo y aprovecho para llamar a Fernando, cogiéndome al 1er sonido por lo que compruebo que esperaba con ganas la llamada.

 

Le indico donde estamos y como quien no quiere la cosa queda en pasar por donde cenamos, vuelve Begoña sin saber lo que he preparado y me dice: ¿damos una vuelta?, le digo, estamos bien aquí, hace una temperatura ideal y me apetece seguir con el vino por lo que se sienta y toma otro trago, después de 2 copas más y 1/2 hora llega Fernando y haciéndome el sorprendido le digo: ¡mira!, ¿no es Fernando, el que hemos conocido en la playa?, veo como se le ilumina la cara y los ojillos ya chispeantes por el vino.

 

Le hago una seña cuando él se hacía el despistado y se acerca con cara de asombro, dándole dos besos a Begoña, le invito a sentarse y tomar algo con nosotros a lo que accede con no disimulada alegría por parte de Begoña. Al sentarse lo hace enfrente de ella comprobando la cara de ambos, con una gran excitación para mis adentros imaginando lo que puede suceder.

 

Tomamos un par de gin-tonics y la conversación y las risas se hacen espontáneas llegando incluso a comentar de temas sexuales sin ningún rubor por parte de mi esposa, es la ocasión, me digo, por lo que sin pensar la reacción de Begoña les digo: ¿nos vamos a otro sitio? a lo que ambos aceptan de buen grado, por el camino hacia el coche Begoña me pregunta delante de Fernando; ¿Marcos, donde te gustaría ir? y sin tiempo a reaccionar les digo, ¿que tal si tomamos una en el apartamento?, teníais que ver la cara de ambos, no sé cual de los dos estaba más cortado pero después del 1er instante ambos al unísono contestaron: ¡me parece bien!, ¡vamos, la noche es larga!

 

Al llegar, estábamos todos nerviosos, pusimos música y abrimos una botella de cava que teníamos para la ocasión, nos sentamos y le pedí a Fernando que la sacase a bailar, de mientras yo los observaba con una gran excitación, Marcos la atrajo hacia sí y la comenzó a besar en el cuello, siguió por la mejilla y le dio un profundo beso en la boca a lo cual Begoña le respondió abrazándole del cuello y entregándose mientras le frotaba el cuerpo, se volvió y me miró con cara de deseo, se la notaba excitada y entregada por lo que les dejé que siguieran, él la empezó a frotar con sus manos por todos sus rincones, le bajó el vestido que cayó al suelo, quedando solo con el tanga, ella le desabrochó la camisa y el cinturón, siguieron acariciándose y se acercaron al sofá donde yo me encontraba con la polla fuera de la bragueta y en todo su esplendor.

 

Begoña estaba encendida, remirándola cada poco tiempo. No tardó en llegar su primer orgasmo, abrió sus piernas totalmente entregada y chilló como nunca la había oído, pidió tiempo para recuperarse y mientras nos empezó a comer a los dos al mismo tiempo, paramos y nos dirigimos al dormitorio, cogimos las copas y brindamos por una gran noche, yo estaba feliz viéndola como disfrutaba, ella no tardó en pedir más, era inmensamente feliz y siguió comiéndonos, la tumbé boca arriba y fui yo el que le siguió comiendo mientras ella se dedicaba a Fernando, se la tragaba con deseo.

 

Al poco, pidió que uno se la metiese, así lo hice reservando a Fernando para orgasmos posteriores, ella no paraba de comerle y yo me introduje en su coño totalmente inundado, estaba ardiendo y notaba como me apretaba con el mismo como si fuese su boca succionándome, nunca me había apretado así con el coño por lo que no tardé mucho en correrme de nuevo, ella me notó y se corrió conmigo meneando sus caderas y apretándose contra mí.

 

No paraba, se dio la vuelta y se introdujo directamente la de Fernando en su coño, siguiendo el movimiento, le agarró de su trasero y luego de su espalda enroscando sus piernas en su cintura y moviéndose al mismo tiempo los dos, parecía poseída, chillaba y se apretaba con fuerza, Fernando se tumbó totalmente encima de ella y sin poderlo contener, se corrió dentro de su coño hasta que vació todos sus huevos, luego nos confesaría que nunca antes, se había corrido tanto y tan intensamente, quedaron los dos inmóviles y me acerqué para besar a mi esposa en los labios como prueba de mi consentimiento y satisfacción.

 

Estaba plenamente extasiada y feliz, besaba a Fernando y me acariciaba a mí, Fernando tardó en bajarse aunque no se movía, una vez se relajó, se dio media vuelta y se acostó junto a ella haciendo yo lo mismo al otro lado, yo le acariciaba la entrepierna notando sus ríos de semen que se resbalaban por sus piernas, se levantó y me puso su coño en mi boca cosa que me hizo volver a excitarme mientras ella cogía la polla de Fernando y le empezaba una nueva mamada no tardando este en reaccionar, cuando la tenía otra vez dispuesta se sentó encima mío clavándosela hasta el fondo le empecé a acariciar el clítoris con los dedos mientras ella seguía trabajándole a Fernando.

 

Me retiró las manos abriéndolas y se tumbó entera encima de mí pidiéndole a Fernando que se colocase detrás de ella, con todos los jugos esparcidos, le untamos el trasero y le fui introduciendo 1º un dedo y luego 2, Fernando le acariciaba las tetas y el clítoris, ella volvía a expresar su excitación gimiendo y moviéndose hasta que Fernando empezó a introducir su verga totalmente empalmada en su trasero, 1º muy despacio, ella paró en seco, solo movía sus caderas para encajar mi polla en su coño y dejaba que Fernando fuese poco a poco introduciendo la suya, al de poco tenía las dos clavadas hasta el fondo y fue ella solamente la que empezó a moverse muy lentamente.

 

Lo hacía de forma circular mientras aumentaba el ritmo y su respiración, noté como se corría porque apretó su coño a mi polla, luego se distendió y seguimos los dos a ritmo acompasado, se le notaba totalmente poseída porque se dejaba hacer mientras extendía sus brazos sobre los míos, levantó un poco la cabeza y me besó profundamente mientras notaba otro orgasmo suyo, parecía que era una sucesión sin tregua, al rato noté que ella apretaba su culo contra estaba al borde de desfallecer, por fin pudo correrse y ella se tumbó boca arriba pidiéndome que siguiese follándola, así lo hice y fue esta vez la que enroscó sus piernas en mi cintura amarrándome la espalda con sus brazos fuertemente mientras volvía a correrse mientras chillaba.

 

Seguí follándola hasta que ella no podía más y pidió que parase, tenía el coño ardiendo pero como yo aún no me había corrido, me dijo que subiese y se la metiese en la boca cosa que hice hasta que me vacié dejándome seco, nos levantamos y nos duchamos juntos, Fernando se fue y nosotros nos volvimos a acostar quedando otra vez dormidos hasta después del mediodía en que nos fuimos a pasar la tarde a la playa del papagayo en la que seguimos descansando y refrescándonos.

 

Fue nuestra primer experiencia, luego hemos realizado algún intercambio y hemos vuelto a fantasear con tríos porque es lo que más nos atrae, hemos vuelto a contactar con Fernando telefónicamente con la promesa de que en breve vendrá a Bilbao en un fin de semana largo al cual le esperamos con deseo para repetir la experiencia que nos llevó a un mundo nuevo en el que hemos vuelto a enamorarnos y disfrutar conjuntamente en todas nuestras actividades diarias.
Somos felices y lo queremos compartir, un beso y gracias por dejarnos expresar nuestras ya cumplidas fantasías.

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