ANDREA SE VUELVE LESBIANA POR SU AMIGA SOFÍA
Bella es la vida cuando se disfruta de los placeres, me llaman Andrea tengo 35 años me case muy joven, pese a mi edad tengo muy bonito cuerpo, pelo negro, piel blanca, soy muy ardiente y apasionada.
Tengo una amiga llamada Sofía de mi misma edad, siempre me iba a ver a mi casa donde nos tomábamos unos tragos y charlábamos. En una oportunidad en que me encontraba sola en casa, la invite, nos servimos unas copas y me emborrache, estaba tan mareada que Sofía me llevo a mi dormitorio, empezó a desvestirme, diciéndome que me iba acostar ya que estaba muy borracha, ella me empezó a desvestir totalmente, le pregunte porque, Sofía me respondió que era para que descansara mejor, además me comenzó a acariciar, me extrañe, pero ella insistió que era para relajarme, sus manos suaves empezaron a recorrer mi cuerpo, en un principio me sentía extraña que otra mujer me acariciara, después empezó a agradarme ya que lo hacia con bastante delicadeza, tocaba mi vientre, deslizaba sus manos por el contorno de mi busto el cual no es muy grande, bajaba hasta mis caderas, seguía por mis piernas, volvía a subir tocando con suavidad mi zona púbica, casi en el aire con sus manos tocaba mis vellos. Yo estaba empezando a sentir una sensación extraña de sopor, entre lo mareada que estaba y sus caricias, de pronto Sofía abrió mis piernas, se agacho y hundió su cara en mi sexo, me empezó a besar todo mi sexo, sentía su lengua recorrer mis labios vaginales, mi clítoris, yo le dije que se detuviera, ella no lo hacia, yo tan mareada estaba que no podía sacarla de encima de mí, su boca seguía comiéndose mi vagina, con sus manos me tomo mis pechos pequeños, empezando a jugar con mis pezones, los cuales se endurecieron ante tal estimulo. Yo no podía luchar contra ella, mi cuerpo no me respondía, mi sexo estaba respondiendo también a esa lengua, la cual se metía en mi cuevita y Sofía ni siquiera respiraba besando mi sexo.
Estaba tan excitada, luchaba mentalmente contra el hecho de que
fuera una mujer la que me hiciera gozar, pero yo estaba tan borracha que no tenia fuerza para sacarla de encima, Sofía siguió besando mi sexo, después levanto mis piernas, empezando a hundir su lengua en mi trasero mojando todo mi ano, viéndome yo totalmente excitada por un lado quería disfrutar su lengua y por otro me resistía a la idea de que fuera mi amiga la que me hiciera esto.
Por un instante, Sofía se detuvo, se soltó el vestido, se saco su pequeño calzón blanco, me volvió a abrir de piernas, comenzó a rozar su sexo con el mío, mientras lo hacia se saco su blusa y el sostén, totalmente desnuda siguió con su movimiento mientras yo miraba sus tremendas tetas blancas y sus pezones rosados, ella me chupaba mis pezones, seguía moviéndose, hasta que me hizo llegar al orgasmo, yo quede temblando, no se si de nervios o de tanta excitación ya que me hizo volar.
Sofía se paro suavemente acostándome en la cama, ella se fue, me encontraba como ida, prácticamente mi amiga me había violado, pero lo terrible era que yo lo había disfrutado, quedando dormida, al otro día cuando desperté, pensé que era un mal sueño, me doy cuenta que estaba durmiendo totalmente desnuda, me acorde de lo ocurrido, luego fui a ducharme, después en la otra habitación estaba Sofía, se había quedado, estaba ya en pie, se dirigió a mi, fuimos a la sala, nos sentamos a conversar, ella me pidió disculpas, estaba arrepentida de lo que había hecho, no quería perder nuestra amistad, me confeso que siempre yo le había gustado, que era bisexual, teniendo ya experiencia con otras mujeres, pero que siempre le atraje, quedando confundida, le dije que no era bisexual, que lo sucedió en la noche anterior para mí era algo totalmente extraño, yo no aceptaba en mi tener una relación con una mujer. Le dije que aceptaba sus disculpas, ya que ella es mi única amiga y la estimo mucho, le dije que iba a asumir que lo ocurrido nunca paso.
En los días siguientes cuando me iba a acostar, recordaba lo acontecido, varias veces me empecé a excitar, acordándome de sus pechos moviéndose encima de mí, tan grandes, blancos y suaves, con eso me empezaba a tocarme, afirmando que estaba excitada, era tan extraña esa sensación, que me masturbaba pensando en ella, sentía miedo por esos pensamientos, pero me excitaba lo que me hizo.
Un día nos sentamos a charlar ella se sentó a mi lado me decía que estaba muy agradecida que fuera su amiga, a mí empezó a acelerar la respiración era tan extraño, miraba su escote y me acordaba de sus pechos colgando sobre mi, miraba sus labios, recordando su lengua en mi sexo, ella tomo mi mano en forma cariñosa, se acordó de lo sucedido, de nuevo me pidió disculpas, ya no escuchaba lo que decía, solo veía a la mujer que me hizo volar, entonces ella me abrazo en señal de agradecimiento por lo buen amiga que era, vi sus labios suaves, la bese, ella se sorprendió un poco, pero después nos besamos muy apasionadamente, me dije, que me importa que sea mujer, ella me hizo sentir hembra, si es mi amiga mucho mejor y sentí su lengua en mi boca, fue maravilloso.











